Troyano. Remontémonos
unos miles de años, hasta el siglo XIII antes
de Cristo, y desplacémonos unos miles de kilómetros
al Este. Los griegos llevan años y años
asediando la ciudad de Troya, situada en la actual Turquía.
Finalmente, deciden "abandonar" el asedio.
En la playa, tras de sí, dejan un enorme caballo
de madera. Un espía griego, Sinón, convence
a los troyanos de que se trata de un regalo de los griegos.
Los troyanos se llevan el caballo dentro de la ciudad.
Durante la noche, Sinón se dirige al caballo
y abre una trampilla oculta en él. De la trampilla
salen varios soldados griegos que, una vez dentro de
Troya, consiguen doblegar la ciudad. Troya es conquistada
gracias a un engaño (el del caballo) y a una
traición (la de Sinón). Curiosamente,
miles de años después, aquel caballo de
madera ha servido para nombrar a una de las más
peligrosas amenazas informáticas después
de los virus, los Caballos de Troya, que reproducen
exactamente la misma técnica. Un programa inofensivo
llega al ordenador de un usuario desprevenido. El programa
se ejecuta y funciona con normalidad… aparente. En realidad,
y sin que el usuario se dé cuenta, un programa
dañino se instala al mismo tiempo que el programa
inofensivo. Los más modernos troyanos abren puertos
de comunicaciones que permiten el control del ordenador
por intrusos a través de Internet. Los troyanos
no se pueden considerar virus ya que no se replican
o no hacen copias de sí mismos. En realidad son
programas que llegan a un ordenador de forma totalmente
normal y no producen efectos visibles o apreciables
(por lo menos en ese momento). Pueden llegar acompañados
de otros programas instalándose, al mismo tiempo,
en nuestro ordenador. Al activarse puede dejar huecos
en nuestro sistema, a través de los cuales se
producen intrusiones.
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definiciones de virus...

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